Primeras impresiones de Vancouver
Luego del tremendo madrugón del martes para abordar el vuelo AC-997 de Air Canada desde la Ciudad de México hasta Vancouver — y lo digo con conocimiento de causa porque ya lo he hecho dos veces — puedo confirmarlo: es un vuelo terrible. Más de cinco horas sin alimento incluido no es precisamente lo que uno espera. Aunque al final del día vale la pena, porque se aterriza en Vancouver alrededor de las 9:30 am con toda la jornada por delante.
Lo que sí compensa el madrugón es el despegue. El amanecer sobre la Ciudad de México desde el aeropuerto es espectacular — ese rojo-naranja detrás de las montañas con el Popocatépetl asomándose entre una pequeña fumarola. El piloto pareció saberlo también, porque hizo una vuelta panorámica de 360° antes de tomar rumbo. Uno de esos momentos que no se olvidan.
La llegada
Las vistas empiezan a cambiar cuando el avión inicia el descenso: pequeños lagos, montañas nevadas y una ciudad que se extiende entre el agua y la cordillera. A las 9:55 am hora local aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de Vancouver.
Migración siempre me pone nervioso, no sé por qué. Esta vez esperaba preguntas difíciles, agentes serios, interrogatorio largo. Nada de eso. Preguntas directas y simples: ¿Viajas solo? ¿Qué te trae a Canadá? ¿Cuál es tu plan? ¿A qué te dedicas? ¿Cuándo estuviste por última vez en Canadá? Sello en el pasaporte y a recoger maleta. En la banda de equipaje, otro oficial repitió el proceso — ¿a qué te dedicas?, ¿cuánto dinero traes? — y listo.
Cómo llegar al centro desde el aeropuerto
Hay tres opciones:
El autobús toma unos 40 minutos. Desde la zona de vuelos nacionales se toma el Bus 424 hasta la estación de autobuses del aeropuerto y de ahí la línea 98-B. Importante: hay que pagar con importe exacto, los conductores no dan cambio (alrededor de $3.75 CAD).
El SkyTrain es la opción más cómoda: 25 minutos al centro por aproximadamente $9 CAD. Directo, sin complicaciones.
En shuttle privado llegué en 30-35 minutos, incluido en el paquete del viaje.
El hotel y la primera tarde...
Al llegar al hotel me informaron que el check-in era hasta las 3 pm. Sin problema — guardaron el equipaje y salí a caminar a las 11:30 am. Bastaron siete cuadras para llegar al Puerto de Vancouver y el Canada Place, donde se encuentra la atracción FlyOver Canada: un recorrido virtual por el país que vale cada centavo de los $22 CAD que cuesta. Desde ahí también salen shuttles gratuitos hacia lugares como el Capilano Suspension Bridge — con la condición de entrar al parque, claro.
Un café en Tim Hortons, caminar sin rumbo fijo, oler la ciudad. Eso es lo que más me gusta de llegar a un lugar nuevo.
La anécdota que define a Vancouver
Salía de un pequeño supermercado con un jugo, una manzana y una crema de labios — $3.17 CAD, aunque me cobraron $3.10 porque no tenían cambio exacto. Al sacar el celular de la bolsa en la calle, sin darme cuenta dejé caer un billete de $10. Una señorita que iba corriendo me alcanzó para devolvérmelo.
Eso fue todo lo que necesité para entender a Vancouver. Que es magia pura con su gente.
Nota: Este artículo fue escrito originalmente en diciembre de 2016 durante un viaje invitado por Destination Canada. Los precios y algunas opciones de transporte pueden haber cambiado. Se recomienda verificar tarifas actuales antes de viajar.



