Apenas uno da un paso afuera del avión y luego luego hay oficiales de migración verificando pasaporte y visa (para quienes lo requieren) y preguntando el motivo del viaje y a quien va a visitar uno en Canada.
Esto fue en Toronto, ya que Air Canada hace escala aquí para luego volar a Montreal (el destino final); pero luego compartiré como fue ese paso. Al llegar a Montreal, después de un vuelo de unos 45 minutos (desde Toronto) y acumulando vuelo retrasado, la realidad es que no sabía si el taxi aun iba a estar esperándonos en la terminal como lo teníamos previsto.
Montreal.-
Todavía sumarle unos 15 minutos más para esperar el equipaje y caminar rumbo a la salida… y SI, ahí estaba aún la persona esperando por nosotros, tan amable y sonriente como si hubiéramos sido puntuales (en realidad arribamos 1 hora después).
Apenas se presentó con una sonrisa expresó con seguida amabilidad y un español con acento canadiense: “esperar por mi en la puerta 24, que yo mientras voy por el auto, ésta noche es bastante fría y con mucho viento así que los veo ahí y solo caminarán un par de metros”… y 5 minutos más tarde, ahí estaba de vuelta.
Apenas se presentó con una sonrisa expresó con seguida amabilidad y un español con acento canadiense: “esperar por mi en la puerta 24, que yo mientras voy por el auto, ésta noche es bastante fría y con mucho viento así que los veo ahí y solo caminarán un par de metros”… y 5 minutos más tarde, ahí estaba de vuelta.
Tomamos camino al Hotel, ubicado en el centro de la ciudad de Montreal. Tan solo 20 minutos más tarde y luego de una amena primera charla y primer contacto con un habitante de Montreal llegaba al Hotel Le Sheraton Centre.Ahí fue hasta pronto con “tengan una linda estancia y que disfruten mucho Montreal” al despedirse…pero al día siguiente me sentía apenado porque es común dejar propina (nunca obligatorio), y por las prisas y el frío que no me dejaron recordarlo, y omití ese paso.
Era momento de hacer check-in y otro contacto e interacción con montrealenses, todo con agilidad, sonrisa en rostro y enseguida me veía en el ascensor subiendo a mi habitación con la debida ayuda de un bell-boy.
No pudo ser mejor la llegada, no tan fría a pesar del Montreal -4° (en realidad la esperaba mucho más fría) pero con viento que hace subirla hasta -12°; eso si, con amabilidad, sonrisa en rostro hacia el viajero (como ya lo sabía y tenia comprobado) y calurosa bienvenida para tener una buena estancia en la ciudad.
Es una ciudad limpia y muy segura, con poco tráfico. Una ciudad grande pero sin los problemas de ciudad grande.